Modelos Productivos

Capítulo VIII

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Pozos de sal.- Es la gran riqueza medieval del lugar, originada hace 251 millones, cuando el agua salada llegando hasta la falda de las montañas inundaba todas estas fértiles mieses y praderías antes de elevarse la temperatura ambiental y, previo al Jurásico durante la etapa del Triásico, se origina disecación de las aguas interiores que bañaban los suelos de Miengo y Cuchía, formándose estratos de salmuera. El principal yacimiento salado es El Arenal, ubicado entre estas dos poblaciones citadas, activo y explotado durante cinco siglos hasta principios del XVI. Concluida la extracción salina se cubrirá de arena, aprovechada por la empresa belga Solvay durante buena parte de la centuria pasada con fines industriales transportando, a diario en camiones GMC, el preciado y brillante grano por la carretera general hasta la factoría de Barreda.

Molinos de río.- Operativos estacionalmente, beneficiándose de los aguaceros invernales al crearse caudalosos regatos que, con toda la infraestructura mecánica de ruedas, compuertas y presas permitía optimizar la fuerza motriz del agua del arroyo para la molienda del grano de maíz.

Molino de marea.- Estaba activo, a diferencia del anterior, todo el año las 24 horas del día y, a expensas únicamente de la marea diaria que al subir va llenando compartimentos estancos y que, en función de las demandas del proceso, se van abriendo para mover muela contra muela trituradoras de la gramínea introducida en las tolvas hasta llegar y llenar el costal (19). En Cudón estaba al lado de una salida de la cueva y debajo de la Posada la Victoria, el Molino de Llar y, frente a la Vuelta Ostrera en la orilla entre el pueblo de Mar y Cudón, el Molino de la Gándara.

Extracción de plomo en Carabias.- Ancestral explotación plúmbea de Carriazo, loma divisoria entre Miengo y Cudón que obligaba a los vecinos del Alto de Carabias a satisfacer el abono Real de una libra de plomo. Era patente el fuerte olor a hierro de las fuentes de agua potable en la atalaya y el color que dejaba impreso amarronando las botellas de cristal; señal e indicio clave, durante el tiempo de los romanos, cuando preguntaban a la vecindad por dónde estaban los pozos para ver el aspecto y qué tonos tenía el agua del manantial y, así de esa manera, siguiendo el rastro del brote, saber la ubicación de las piedras mineralíceas.

Carpinteros de ribera.- Asentados en los márgenes de los dos ríos se escuchaba la sierra y, al sacar enroscadas virutas de la madera, los ecos y los rítmicos golpes de la azuela impactando sobre la tabla para ir pergeñando el costillar de las chalupas, traineras y pequeños cabotajes varados en las riberas de la ría de San Martín de la Arena, en Hinojedo, y Santo Domingo, en Cortiguera; humo blanco e intenso olor a brea inundaban los astilleros cuando los calafates (20), antes de ensayar a flote las pruebas de estanqueidad de la embarcación, sellan las grietas de la obra viva (3). Ejemplo de los últimos coletazos de la actividad febril en la desembocadura del Besaya quedó patente al echar a flote el cabotaje mineralizo Eduvigis, de 28 metros de eslora y 200 TRB (21) botado en la rampa del Astillero de Hinojedo la tarde del 22.6.1918, para embarcar a bordo de sus bodegas un flete de minerales extraídos de las minas de Cartes y Reocín........................

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